Niños fumadores: con el deporte se puede prevenir.

Participar en deportes de equipo reduce las probabilidades de que los niños fumen, pero no puede competir con la potente influencia del tabaquismo en las películas, encuentra un estudio reciente.

Participar en deportes de equipo reduce las probabilidades de que los niños fumen, pero no puede competir con la potente influencia del tabaquismo en las películas, encuentra un estudio reciente.

Las películas pueden conformar los gustos y las conductas populares, desde la ropa hasta hábitos culturales. Otros estudios han encontrado que ver el consumo de cigarrillos en las películas aumenta las probabilidades de que los niños fumen. Los investigadores señalan que hasta entre el 30 y el 50 por ciento de los fumadores adolescentes atribuyen su tabaquismo a haberlo visto en las películas.

“Los deportes de equipo claramente protegen para evitar que los niños fumen”, apuntó la investigadora principal Anna M. Adachi-Mejia, profesora asistente de investigación del Departamento de pediatría del Centro Hood de Niños y Familias de la Facultad de medicina de la Dartmouth, en Lebanon, New Hampshire.

Pero las películas pueden contrarrestar ese efecto positivo, advirtió Adachi-Mejia. “Los padres deben tener en cuenta la necesidad de minimizar la exposición de sus hijos al tabaquismo en las películas”, aconsejó. “Que sus hijos participen en deportes no es suficiente”.

Adachi-Mejia anotó que los padres pueden acudir a sitios web para revisar si una película tiene escenas de tabaquismo o no. Además, las calificaciones son una buena manera de elegir películas adecuadas para niños, añadió.

El informe aparece en la edición de julio de la revista Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine.

Para el estudio, el equipo de Adachi-Mejia recolectó datos sobre 2,048 niños, primero en 1999 y una vez más en 2007. La exposición al tabaquismo en las películas se evaluó cuando los niños tenían entre nueve y catorce años de edad, y la participación en deportes de equipo se evaluó en los mismos niños cuando tenían entre 16 y 21 años.

En el seguimiento, el 17.2 por ciento de los individuos eran fumadores. Los que dijeron ver más películas en que se fumaba cuando tenían entre nueve y catorce años tenían muchas más probabilidades de ser fumadores frente a aquellos que vieron menos películas en que se fumaba a una edad precoz, encontraron los investigadores.

Aunque los que no participaban en deportes de equipo tenían el doble de probabilidades de convertirse en fumadores que los que sí, “tanto entre los participantes en deportes de equipo como entre los que no lo eran, la proporción de fumadores establecidos aumentó de los niveles más bajos a los más altos de exposición al tabaquismo en las películas en la misma proporción, 19.3 por ciento”, escribieron los investigadores.

Además, era más probable que los fumadores fueran de sexo masculino, de mayor edad, tuvieran padres con menores niveles educativos, más amigos que fumaban, tuvieran padres que fumaban, un peor rendimiento escolar y fueran más propensos a participar en conductas de riesgo. Los investigadores encontraron que también era menos probable que los fumadores estuvieran en la escuela entre los 16 y 21 años de edad.

El Dr. David L. Katz, director del Centro de Investigación de la Prevención de la Facultad de medicina de la Universidad de Yale, aseguró que los potentes efectos de las películas podían contrarrestarse al concienciar a los niños sobre los peligros de fumar.

“La potencia de la investigación por encuestas de este tipo para establecer causa y efecto es limitada, pero las conclusiones a las que se llegó aquí mediante datos son consistentes con las sugeridas por el sentido común”, aseguró Katz.

En las películas, el tabaquismo con frecuencia asocia los cigarrillos con la sofisticación. Y mientras más lo ven los niños, más inclinados se sienten a considerar los cigarrillos bajo una luz favorable, advirtió Katz. “Estos hallazgos respaldan los esfuerzos por eliminar el tabaquismo de las películas para ayudar a reducir los índices de iniciación en el tabaquismo en la gente joven”, aseguró.

Katz apuntó que los hallazgos respecto a la participación en deportes de equipo son aún más potentes. “Este estudio no puede informarnos si los niños que fuman son menos propensos a participar en deportes o viceversa, pero ambos son probables. Tanto las demandas físicas de un deporte como la cultura de aptitud física disuaden del uso de tabaco”, señaló.

“En general, este artículo sugiere que es probable que las actitudes hacia el tabaquismo en la cultura que rodea al niño afecten sus actitudes y conductas”, dijo Katz. “Nuestro trabajo es criar a todo niño en una cultura que denigre el tabaquismo como el pernicioso peligro que es”.

Stanton Glantz, profesor de medicina de la Universidad de California en San Francisco, aseguró que el estudio muestra una vez más que el tabaquismo en las películas se asocia con que los adolescentes fumen.

“Fortalece más el argumento a favor de la necesidad de cambios en las políticas para que se elimine el tabaquismo de las películas calificadas para niños para reducir la exposición”, aseguró Glantz.

Muchos grupos urgen que las películas en que se fuma obtengan una calificación R, señaló.

“Una calificación R por fumar lograría que las películas con calificaciones para niños, donde los niños sufren la mayor parte de la exposición al tabaquismo en la pantalla, se vean libres de cigarrillos, porque los productores eliminarían el humo de las películas, ya que quieren venderlas a los niños”, explicó Glantz.

FUENTES: Anna M. Adachi-Mejia, Ph.D., research assistant professor, Department of Pediatrics, Hood Center for Children and Families, Dartmouth Medical School, Lebanon, N.H.; Stanton Glantz, Ph.D., professor, medicine, University of California, San Francisco; David L. Katz, M.D., M.P.H., director, Prevention Research Center, Yale University School of Medicine, New Haven, Conn.; July 2009 Archives of Pediatrics & Adolescent Medicine

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