Felicidad: Costa Rica es el líder en América.

Costa Rica es casi un paraíso, no sólo para los turistas que van a descansar a sus playas, sino también para sus propios ciudadanos, que están extremadamente satisfechos con su tierra y no están expue

Costa Rica es casi un paraíso, no sólo para los turistas que van a descansar a sus playas, sino también para sus propios ciudadanos, que están extremadamente satisfechos con su tierra y no están expuestos al daño ambiental.

Esa combinación ha ganado al país centroamericano el primer lugar en un nuevo Indice Planeta Feliz (IPF) publicado el lunes.

Mientras los líderes del mundo desarrollado que participan en las discusiones del G-8 en Italia se preocupan por indicadores económicos como el producto interno bruto (PIB), la deflación y sus consecuencias para la recuperación, la segunda edición del IPF elogia las mediciones alternativas que ofrecen un nuevo giro al viejo refrán de que la riqueza no compra la felicidad.

Costa Rica se destaca por los mayores niveles de satisfacción de vida reportada, una larga expectativa de vida de 78,5 años y porque el 99 por ciento de su energía proviene de fuentes renovables.

Las naciones latinoamericanas en general tienen un buen desempeño, con nueve de los 10 puestos principales. Africa subsahariana tiene un comportamiento muy malo, con Zimbabue en el último lugar. Esta nación tuvo un puntaje de 16,6 sobre un total de 100, comparado con el IPF total de Costa Rica, de 76,1, de acuerdo con un adelanto del informe.

En el medio se encuentran las economías más ricas del mundo.

Estados Unidos quedó en el puesto 114 del total de 143 naciones incluidas, con un IPF de 30,7, y se halló que hace 10 años era “más verde y más feliz” que hoy. Lo mismo para China e India, posicionados respectivamente en las ubicaciones 20 y 35, con puntajes de 57,1 y 53.

CRECIMIENTO ECONOMICO, CANTO DE SIRENA

“Seguir el canto de sirena del crecimiento económico ha conseguido beneficios sólo marginales para los más pobres del mundo, al tiempo que socavó la base de sus medios de vida”, dijo Nic Marks de la Nueva Fundación Económica, un grupo de expertos de Londres que busca “el bienestar económico real” y es el cerebro detrás del IPF.

“Más aún, no ha mejorado notablemente el bienestar de aquellos que ya eran ricos, ni ofreció estabilidad económica”, añadió.

El objetivo, dijo Marks, era “romper el hechizo” y trabajar hacia “una economía del bienestar, de bajas emisiones de carbono, antes que nuestros estilos de vida de alto consumo nos hundan en el caos del cambio climático irreversible”.

Para medir la eficacia con la que los países convierten los recursos finitos de la tierra en el bienestar de sus ciudadanos, el IPF toma tres indicadores por separado: la marca ecológica, la satisfacción de vida y la expectativa de vida, y luego realiza cálculos complejos.

Publicado por primera vez en el 2006 como “un despegue radical de nuestra obsesión actual con el PIB”, el IPF ha sido criticado por no tener en cuenta en forma suficiente cuestiones como la libertad política, pero el índice tiene sus seguidores.

Dos días después del lanzamiento del primer informe, fue descargado y leído en 185 naciones en todo el mundo.

Entre los que tomaron sus ideas se encuentra David Cameron, líder del partido Conservador de Gran Bretaña, actualmente en la oposición. La Comisión Europea ha lanzado un programa “Más allá del PIB” para buscar maneras de medir el progreso que estén más adaptadas a nuestra era.

Cualquier persona puede calcular su propio IPF a través del sitio web Happy Planet Index, www.happyplanetindex.org.

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