Plan de la OMS contra enfermedades no transmisibles

Los cuatro tipos principales de enfermedades no transmisibles son las enfermedades cardiovasculares, el cáncer, las enfermedades respiratorias crónicas y la diabetes

La asamblea de la Organización Mundial de la Salud ha aprobado un plan para la prevención y control de las enfermedades no transmisibles, como las dolencias derivadas del consumo de tabaco, de alcohol, o la obesidad, responsables del 60% de las muertes en el mundo y del 69 % en Latinoamérica.

 
El Plan establece nueve metas mundiales de aplicación voluntaria para prevenir y controlar estas enfermedades, aunque insta a los países a establecer programas nacionales para prevenir, controlar y reducir los factores de riesgos, muchos de ellos derivados de malos hábitos alimenticios y de sedentarismo.
 
Comportamientos no sanos que derivan en males cardiovasculares y pulmonares, o en enfermedades como la hipertensión, la diabetes y el cáncer, responsables de 36 millones de muertes al año, una cifra que podría alcanzar hasta los 55 millones en 2030, si no se frena su expansión, según la OMS.

La Asamblea Mundial de la Salud, el máximo órgano decisorio de los 192 países que forman la OMS, se reúne anualmente para decidir y dictar las directrices de sanidad en el mundo.
 
El plan aprobado establece nueve metas para ser cumplidas hasta el año 2025, y que de lograrse supondrá un notable progreso en la prevención y el control de estas enfermedades. El documento pretende que todos los países establezcan medidas de prevención, poniendo énfasis en la importancia del conocimiento público y la detección temprana, a través del refuerzo de los centros de atención primaria.
 
En el texto se menciona la necesidad de que los gobiernos promuevan la reducción del uso nocivo del alcohol (merma del 10%); el incremento de la ingesta de frutas y verduras a 400 gramos diarios (cinco piezas); y el aumento de la actividad física (disminución de la prevalencia del sedentarismo en un 10%). El plan también promueve la reducción de la ingesta de sal (reducción del 30%), de ácidos grasos saturados; y la disminución del consumo de tabaco (disminución en un 30%).
 
Por otra parte, se insta a las autoridades a que controlen los niveles de hiperglucemia; hipertensión arterial (reducción del 25%); sobrepeso, obesidad, e hipercolesterolemia de la población. El documento tambén promueve que al menos el 50% de las personas que lo necesitan reciban farmacoterapia y asesoramiento para prevenir ataques cardíacos y accidentes cardiovasculares.
 
Insta a los estados a que hagan todo lo necesario para que el 89% de los pacientes que lo necesiten cuenten con los medicamentos esenciales de forma asequible, incluidos los genéricos, tanto en los centros públicos de salud como en los privados. El plan también se refiere a la publicidad dirigida especialmente a los menores de edad, y pide que se reduzca el impacto que tiene en los niños la promoción de alimentos y bebidas no alcohólicos ricos en grasas saturadas, ácidos grasos, azúcares libres y la sal. Promueve adoptar políticas nacionales que limiten la cantidad de ácidos grasos saturados, y “eliminen prácticamente los aceites vegetales parcialmente hidrogenados en los alimentos.

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