Los hombres “olfatean” de manera inconsciente a las mujeres

El olfato humano percibe las feromonas, pero la percepción es inconsciente. Por decirlo de alguna manera, olemos sin realmente hacerlo

Los hombres y las mujeres pueden oler al sexo opuesto a través de feromonas sin olor. El descubrimiento se une a la cada vez mayor cantidad de evidencias de que los humanos, al igual que la mayoría de integrantes del reino animal, capta por el olfato más de lo que originalmente se había pensado.

El Psicólogo Wen Zhou de la Academia China de Ciencias en Beijing y líder del estudio, afirmó que basados en las experiencias, estamos todavía influenciados por estas señales químicas, incluso si no somos conscientes de ello explícitamente, ya que los seres humanos no usamos la percepción consciente de estas señales.

En un experimento reciente, los sujetos que olían feromonas del sexo opuesto tendían a interpretar figuras humanas, incluso si los participantes no sabían que estaban oliendo algo.

Las feromonas, son químicos que pueden comunicar información sexual, son ampliamente usadas en el mundo animal y algunas investigaciones sugieren que los humanos también las usamos de manera insconsciente.

Usando unas siluetas humanas andróginas (es decir, sin sexo definido) y otras  femeninas y masculinas, el Dr. Zhou y sus colegas hicieron unos videos de animación en los que dichas figuras se movían, y se las mostraron a veinte hombres y veinte mujeres. Mientras miraban los videos, los sujetos olieron una infusión de clavo de olor mezclado con el esteroide masculino androstadienona, el esteroide femenino estratetraenol o un aceite usado como base para cosméticos.

Los hombres que olieron la hormona femenina tendieron más a identificar las figuras andróginas como mujeres, e incluso tendieron más a identificar las figuras que eran más claramente masculinas como femeninas que aquellos que habían olido el aceite simple.

Los mismos resultados ocurrieron cuando las mujeres olieron el esteroide masculino, tendían más a identificar las figuras andróginas como masculinas que aquellas que habían olido el aceite simple. Esta percepción difiere completamente de lo que percibieron: los sujetos no podían diferenciar el olor del aceite de clavo del olor del aceite simple. No sabían lo que estaban oliendo, pero su comportamiento mostró diferentes patrones.


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