Efectos de la cocaína en el corazón

Varios estudios señalan que la cocaína podría estar detrás del 3% de las muertes súbitas y de hasta el 25% de los infartos no fatales en personas menores de 45 años


El consumo de cocaína ha aumentado en las ultimas dos decadas coincidiendo con un incremento de enfermedades cardíacas en jóvenes.

Existen diferentes factores que han propiciado el aumento del consumo de cocaína, pero sobretodo ha influido el hecho de que han aparecido determinadas creencias en relación a la cocaína: de que es benigna, al creer que no crea adicción y que por una vez que se consuma “no pasa nada”, y que está socialmente aceptada, además de la idea falsa de que es afrodisíaca.

Uno de los efectos del aumento del consumo de cocaína, es que cada vez la población más joven acude a los centros hospitalarios con un conjunto de síntomas y signos típicos de una urgencia cardiovascular. De éstas, la más frecuente es el infarto de miocardio.
La cocaína es una sustancia alcaloide que afecta negativamente al sistema cardiovascular de diferentes formas: bloqueo de los canales del sodio, bloqueo de la recaptación de catecolaminas a las neuronas presinápticas del Sistema Nervioso Central y Periférico, aumento de la agregación plaquetaria.

La cocaína no es hidrosoluble, pero se evapora a altas temperaturas, lo que permite su consumo fumándola. Cuando se inhala, los vapores se absorben rápidamente, en especial por la membrana alveolar.
El pico de efecto de la cocaína se sitúa entre los 5 y los 20 minutos, pero la duración total de una dosis está entre 5 y 90 minutos (dependiendo de la vía de administración). Aunque su vida media es corta, se puede detectar en orina hasta una semana después de su consumo.
Se metaboliza mediante enzimas plasmáticas y hepáticas, y debido a sus componentes hidrosolubles, se elimina por vía urinaria.

Los efectos simpáticomiméticos de la cocaína provocan un aumento de la frecuencia cardiaca y de la tensión arterial, de lo que resulta un aumento de las demandas miocárdicas de oxígeno.

Las muertes ocasionadas por la cocaína suelen ser el resultado de un paro cardiaco o de convulsiones seguidas por un paro respiratorio, existe una interacción potencialmente peligrosa entre la cocaína y el alcohol.

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