Várices en las piernas

Las varices tienen un componente hereditario que las hace más comunes en ciertas personas, pero mucho es lo que se puede hacer para prevenirlas.

Las varices afectan al 30% de la población, con mayor frecuencia a mujeres, en una proporción de 4 a 1, en comparación con los varones. Las varices son dilataciones de las venas que dificultan el retorno de la sangre al corazón.

Existen varios tipos de várices y las más comunes  son las de las pienas. El mal funcionamiento de las válvulas de las venas de las piernas, provoca que la sangre se estanque dilatando y debilitando la pared de las venas lo cual provoca una distorsión de su forma.

Las varices se clasifican de acuerdo con su tamaño y forma.
Clasificación por tamaño:
1) Varices pequeñas: son aquellas que producen un sensación de pesadez y cansancio en las piernas. Algunas son tan delgadas que tiene la apariencia de arañas y reciben el nombre de telangiectasias. várices en las piernas
2) Varices medianas: son las que pueden provocar dolor.
3) Varices grandes: aquellas que se manifiestan con fuertes dolores, úlcera y pueden predisponer a la formación de coágulos.
Clasificación por forma:
1) Telangiectasias: venas diminutas que no se ven a simple vista, pero cuando se dilatan producen pequeñas “arañitas” de color violeta. Este tipo de varices generalmente son hereditarias.
2) Varices: venas subcutáneas que se encuentran dilatadas y tortuosas.

3) Insuficiencia venosa crónica: varices que no reciben tratamiento provocando complicaciones, como úlceras.

Con el tiempo, las varices tienden a aumentar su tamaño, provocando hinchazón en las piernas y úlceras.

Los signos característicos de las varices, incluyen venas que saltan a la vista, en forma de tela de araña, de color rojo en un inicio y posteriormente verde o gris, (que resultan anti-estéticas). Los síntomas incluyen calambres, ardor, picazón, sensación de pesadez, adormecimiento, dolor, inflamación, e incapacidad de movimiento, dependiendo del grado. Todos estos síntomas se acentúan al final de la tarde, luego de actividad física habitual y con la posición de pie sostenida.

Por lo regular, las varices, tienen un componente hereditario, que las hace más comunes en ciertas personas, con respecto a otras. Se presentan con mayor frecuencia en la mujer, debido a factores genéticos y hormonales.
El embarazo, también predispone la aparición de varices debido al aumento del volumen sanguíneo en el cuerpo y porque el feto comprime durante varios meses las venas de la pelvis, impidiendo una buena circulación, ello, aunado a las hormonas que produce la placenta.

Otros factores, que pueden predisponer el desarrollo de varices son:
El sobrepeso, la obesidad y una vida sedentaria.
Utilizar anticonceptivos o tomar hormonas.
Estar de pie o sentado por mucho tiempo.
Vestir con ropa y/o calzado muy ajustado.
Dirigir calor directo hacia las piernas.

El diagnóstico se realiza mediante una historia clínica completa, evaluando la condición de las piernas, y de acuerdo con la apariencia que tengan, se determina el grado de avance del padecimiento.

Puede ser necesaria la realización de estudios como:
• La Flujometría Doppler: se trata de un ultrasonido que permite valorar la permeabilidad y funcionamiento del sistema venoso, con exactitud.
• Pletismografía: evalúa la permeabilidad y distensibilidad de las venas.
• Flebografía convencional: se usan medios de contraste en el sistema venoso profundo para obtener información de su permeabilidad.
• Flebomanometría, para medir la presión dentro de las venas.
• Flebografía radioisotópica: se usa para el diagnóstico de la enfermedad tromboembólica.

Las varices, dificilmente pueden poner en riesgo la vida del paciente, pero sí afectan de manera grave su calidad de vida, por las molestias que ocasionan: cansancio, pezadez, dolor e incapacidad para moverse.

En el peor de los escenarios, las varices, pueden complicarse con una tromboflebitis.

El tratamiento depende de cada caso y su gravedad. Los especialistas, recomiendan tomar ciertas medidas generales como:
– Evitar permanecer de pie o sentado, durante periodos prolongados.
– De ser necesario permanecer de pie o sentado por mucho tiempo, mover y flexionar las piernas y los tobillos frecuentemente, levantarse y caminar un poco.
– Durante las noches, elevar las piernas algunos centímetros por encima del corazón para facilitar el flujo sanguíneo.
– Hacer ejercicio con regularidad: caminar, bicicleta, o natación.
– Sólo por prescripción médica utilizar medias compresivas.

En algunos casos, la única opción son los métodos invasivos y existen diversas opciones:
1) La Escleroterapia: se realiza a través de una inyección de una sustancia (usualmente solución salina hipertónica), que pretende cerrar las venas varicosas, impidiendo el flujo sanguíneo por ellas, de tal manera que al no haber sangre, no habrá dilatación, y no serán visibles. Éste es un procedimiento meramente estético, ya que no hace absolutamente nada por mejorar la circulación sanguínea de las piernas.

La Flebectomía es una cirugía que  implica el remover las venas varicosas.

Para prevenir las várices es fundamental hacer ejercicio como caminar, trotar o andar en bicicleta y fortalecer los músculos de las pantorrillas haciendo ejercicios como pararse de puntas en tres series de 20 ejercicios.

Cómo prevenir las várices

 

 

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