Millones de diabéticos “mal diagnosticados”

Millones de personas en todo el mundo pueden estar en riesgo de muerte prematura debido a un mal diagnóstico de diabetes o porque no están recibiendo tratamientos efectivos para la enfermedad

De acuerdo a una reciente investigación llevada a cabo en  7  países por el Instituto de Métrica y Evaluación de la Salud,  de la Universidad de Washington, en  Estados Unidos.

El estudio analizó el diagnóstico, tratamiento y control de diabetes y sus riesgos de enfermedades cardiovasculares en Colombia, Inglaterra, Irán, México, Escocia, Tailandia y Estados Unidos.

Los resultados, muestran que una proporción sustancial de personas con diabetes no han sido diagnosticadas ni tratadas, tanto en los países en desarrollo como en los desarrollados.

Se calcula que más de 280 millones de personas en el mundo tienen diabetes, la mayoría en los países en desarrollo. Se cree que la diabetes podría estar causando unos 4 millones de muertes a nivel global y se proyecta que esa cifra siga aumentando.

Estudios en el pasado ya habían mostrado que existe un “déficit” importante en el manejo y control de los pacientes con diabetes. Y este estudio parece confirmar esa afirmación.

Esta es una enorme oportunidad, para poder reducir la carga de esta enfermedad tanto en países ricos como en países pobres

La investigación encontró que en Estados Unidos casi 90% de los adultos con diabetes, más de 16 millones de adultos de 35 años o más, tienen glucosa en la sangre, presión arterial o colesterol en la sangre que no están siendo tratados de forma efectiva.

En México, revela el estudio, sólo un 1% de personas con diabetes están recibiendo tratamientos adecuados para la enfermedad y sus riesgos asociados.

El estudio, aparece publicado en el Boletín de la Organización Mundial de Salud, analizó los datos de los sistemas de salud nacionales y de seguros privados de salud sobre el diagnóstico, tratamiento y control de hiperglicemia (nivel elevado de glucosa en la sangre

También se analizaron datos de hipertensión arterial e hipercolesterolemia (nivel elevado de colesterol en la sangre), que son factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares asociados a la diabetes.

Los investigadores tomaron en cuenta factores como la edad, género, lugar de residencia (urbano o rural), ingresos, estatus de seguro sanitario y nivel educativo de los pacientes.

Los resultados mostraron que ni el ingreso y ni la educación están significativamente relacionados con el diagnóstico y tratamiento de diabetes, excepto en Tailandia.

En Colombia, México y Estados Unidos, se encontró que el estatus de seguro (ya sea privado, o por el sector público) es un fuerte indicador de un diagnóstico y control efectivos de la enfermedad, especialmente en Estados Unidos.

En todos los países, entre quienes ya recibieron el diagnóstico de la enfermedad, la mayoría no están recibiendo tratamiento para otros riesgos cardiovasculares que son igualmente peligrosos para la salud como el nivel descontrolado de glucosa en la sangre.

México sobresale por su alta prevalencia de la enfermedad, ya que 24% de hombres y 21% de mujeres mayores de 35 años padecen diabetes.

Pero también se encontró una alta prevalencia entre los hombres en Colombia, Inglaterra, México y Estados Unidos.

Demasiadas personas con diabetes y sus factores de riesgo cardiovascular no están siendo diagnosticadas apropiadamente, comenta el Dr.  Stephen Lim, experto en salud global del Instituto de Métrica y Evaluación de Salud, y quienes  sí han sido diagnosticados no están recibiendo tratamientos efectivos.

Según los investigadores hay 5  estrategias básicas que pueden ayudar a reducir esta carga de diabetes: la reducción de factores de riesgo modificables como la obesidad, los programas de vigilancia y monitoreo con cambios de estilo de vida en individuos prediabéticos, la mejora en el diagnóstico y control de la glucosa en la sangre entre diabéticos.

También  es necesaria una mejora en el control de las complicaciones de la diabetes como la enfermedad renal, retinopatía, pie diabético y otros trastornos, y una mejora en el manejo de los riesgos cardiovasculares.


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