El síndrome de colon irritable

El síndrome de colon irritable es un padecimiento del intestino grueso, que la mayoría conoce como “colitis nerviosa”.

El Síndrome de Colon Irritable, popularmente conocido como Colitis es un padecimiento común, originado por una alteración en los movimientos de esta zona del aparato digestivo, lo que origina problemas como diarrea, constipación, distensión abdominal y náuseas.

Se considera que esta enfermedad afecta aproximadamente al 15% de la población, en especial a las mujeres en una proporción de 3 a uno frente a los varones. En nuestro país lo enfrenta entre el 16 y el 21% de los mexicanos.

Los síntomas más comunes son: Diarrea crónica, dolor o sensibilidad abdominal después de comer,  distensión abdominal,  náuseas y vómitos, flatulencias y necesidad de defecar incluso después de haber ido al baño.

No se conocen las causas de esta enfermedad, sin embargo se sabe que se origina en los problemas de motilidad del colon.

Entre los factores de riesgo que hacen aparecer esta enfermedad, se encuentran las comidas copiosas o ricas en grasas y baja en fibras, el estrés y el uso frecuente de laxantes.

Para determinar la existencia de esta enfermedad, se realiza además de la historia clínica, un tacto rectal y un examen de heces, a fin de descartar otros padecimientos como las infecciones gastrointestinales.

También es importante realizar una Colonoscopía, que permite observar el interior del colon y descartar enfermedades como la colitis ulcerativa. En pacientes mayores de 50 años también se debe buscar indicios de cáncer de colon.

Las condiciones que se generan en los pacientes de Síndrome de Colon Irritable ocasiona que de no haber mejoría decidan alejarse de las demás personas, generándose cuadros depresivos, También existe el riesgo de que sufran desnutrición o deshidratación, pues un paciente con esta enfermedad en muchas ocasiones tiende a dejar de comer o tomar líquidos a fin de evitar las molestias.

El manejo médico se orienta a reducir los síntomas de la enfermedad, por ello los especialistas recomiendan medicamentos anti-espamasmódicos y anti-diarreicos, además de sugerir una dieta baja en vegetales crudos, otras medidas que pueden ser de utilidad para reducir los síntomas son contar con una dieta sana, que evite las comidas copiosas, con irritantes o que generan flatulencia como las habas, frijoles y refrescos. Hacer ejercicio ayuda mucho al control de los síntomas.

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