Verduras de hoja verde mejoran la salud intestinal

Las verduras de hoja verde aportan pocas calorías y tienen un gran valor alimenticio por su riqueza en vitaminas (especialmente A, C, el complejo B, E y K), minerales (en especial calcio, hierro, magnesio, potasio) y fibra

El consumo de verdura de hoja verde puede contribuir a estimular la producción de células que protegen el sistema digestivo de diversas enfermedades como el cáncer, según un estudio realizado por la Dra. Gabrielle Belz, del Instituto Walter y Eliza Hall de Australia.

La Dra. Belz y su equipo de investigadores, descubrieron que estas células inmunológicas, llamadas células linfoides innatas, se encuentran en la capa que recubre el sistema digestivo y protegen al intestino de las bacterias conocidas como “malas”.

Las células linfoides innatas juegan un papel importante en el control de las alergias a los alimentos, enfermedades inflamatorias, previenen la obesidad e incluso el desarrollo de cáncer intestinal, el gen denominado T-bet es clave para la producción de estas células inmunológicas, esenciales para mantener el balance entre la inmunización, la inflamación y la tolerancia, así como su respuesta a estímulos generados por los alimentos que consume el organismo.

La Dra. Belz enfatizó que las células linfoides innatas son esenciales para la vigilancia inmunológica del sistema digestivo y es la primera vez que se identifica a los genes responsables de la producción de estas células linfoides innatas.

Según el estudio, las proteínas presentes en la verdura de hoja verde o crucíferos como el brócoli interactúan con los receptores superficiales que activan el T-bet y pueden ser claves en la producción de las células linfoides innatas.

Las células células linfoides innatas producen, además, una hormona denominada interleucina 22 (IL-22) que ayuda a reparar el epitelio, o conjunto de células que recubren el intestino.

Sin el gen T-bet, el cuerpo es más sensible a infecciones bacterianas contraídas a través del sistema digestivo, por lo que un buen balance de estas células en el cuerpo contribuyen a promover la presencia de bacterias “buenas” en el intestino y a la cicatrización de heridas comunes a sus tejidos.

Los resultados del estudio se publicaron en la revista Nature Inmunology.

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