Juego de la asfixia

El juego de la asfixia se practica para alcanzar euforia y mayor excitación.

El juego de la asfixia consiste en una auto-estrangulación o una estrangulación inducida por otra persona para alcanzar un breve estado de euforia ocasionado por la falta de llegada de oxígeno al cerebro. Otro motivo común de la asfixia forma parte de una estimulación sexual en adolescentes o adultos del sexo masculino.

El Dr. Héctor Pinedo, Psiquiatra, especialista en terapia cognitivo-conductual, comenta que las personas en el acto mismo del coito y previo al orgasmo, entran en un juego un tanto sadomasoquista en el cual a alguno de ellos se le produce cierto grado de asfixia y con esto al incrementar los niveles de bióxido de carbono en el cerebro, supuestamente experimenta un placer mucho mayor que el solo hecho del orgasmo.

De acuerdo con los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de los Estados Unidos, el juego de la asfixia es más común entre niños y adolescentes entre 11 y 16 años, con un claro predominio masculino.

El Dr. Pinedo menciona que hay que llegar a un cierto punto en el cual efectivamente el sistema nervioso empieza a presentar ciertos cambios, de tal suerte que su práctica no está exenta de algún tipo de riesgo.

Una persona puede perder la conciencia en cuestión de segundos. Al cabo de 3 minutos de estrangulación continua, se altera la memoria y el sistema nervioso comienza a fallar. El Psiquiatra Héctor Pinedo explica podrían generarse por ejemplo crisis convulsivas o estados de pérdida de la conciencia, en los cuales puede haber por sí mismo riesgos como broncoaspirar, vomitar o tener problemas de sufrimiento cerebral, por la falta de oxígeno.

Quienes encuentran placer en este tipo de prácticas, corren el riesgo de recurrir con frecuencia. El Dr. Pinedo menciona que puede haber una práctica repetitiva y desafortunadamente por lo general con mayores y mayores tiempos de falta de oxígeno, lo cual implica aumentar los riesgos de daños irreversibles o de la muerte misma.

Signos que pueden alertar a los papás de que sus hijos están involucrados en el juego de la asfixia incluyen: ojos rojos, petequias en la piel de la cara, especialmente en los párpados, marcas en el cuello o uso de cuellos de tortuga en temporada de calor, dolores de cabeza intensos, desorientación después de permanecer un tipo solos, irritabilidad y hostilidad, presencia inusual de correas, cinturones o bufandas en la habitación de los niños.

 

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