Estudio halla retrasos del desarrollo en bebés con plagiocefalia

Se entiende por deformidad craneal a cualquier deformación o alteración del crecimiento de la cabeza del bebé que se desarrolla durante los primeros 6 meses de vida

Los niños con aplastamiento de un lado del cráneo, lo que se conoce como plagiocefalia deformativa, siguen teniendo retrasos del desarrollo en los primeros años de vida.

Muchos pediatras consideran que la Plagiocefalia Deformativa es un problema cosmético, pero cada vez más evidencias sugieren que esos bebés corren alto riesgo de tener retrasos del desarrollo, indica en Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine el equipo del Dr. Brent R. Collett, de la University of Washington.

La Plagiocefalia Deformativa es común, la padecen el 20 % de los bebés, el equipo de investigación comparó 235 bebés con Plagiocefalia Deformativa con 237 bebés sin el trastorno y los primeros rindieron menos según las escalas de Bayley (BSID-III); las diferencias más significativas surgieron en el desarrollo motor.

Los niños con Plagiocefalia Deformativa rindieron menos que los chicos sin Plagiocefalia Deformativa en todas las escalas de BSID-III y fueron mucho más propensos a entrar en la categoría “con retrasos”.

Los autores comentan que la magnitud de esas diferencias fue clínicamente significativa, entre un tercio y dos tercios de una desviación estándar.

La mayoría de los participantes rindieron dentro de los rangos normales de las escalas BSID-III, destacaron los autores, mientras que pocos reunieron los criterios clínicos de retraso del desarrollo.

El Dr. Collett agregó que, de algún modo, eso se podía esperar porque los niños con problemas graves del neurodesarrollo quedaron fuera del estudio y la muestra tenía en general un nivel socioeconómico alto.

Según los resultados, comenta el Dr. Collett, los pediatras deben evaluar un poco más el desarrollo y controlarlos en el tiempo, la Plagiocefalia Deformativa serviría como un signo temprano de riesgo.

La Plagiocefalia Deformativa serviría como un marcador biológico útil de aumento del riesgo de sufrir de problemas del desarrollo, mucho antes de la aparición de otros indicadores que llevan a los médicos a realizar estudios más sofisticados.


Fuente: Archives of Pediatrics and Adolescent Medicine

Deja un comentario