Memoria absoluta

La hipermnesia es el aumento o hiperactividad de la memoria y son personas que acumulan datos innecesarios de manera involuntaria.

Imagine que usted es capaz de recordar lo que almorzó un día como hoy, diez años atrás. O de saber en detalle las noticias del periódico de una fecha cualquiera, tanto las de hace un momento como las de hace dos décadas. O que aunque lo desee, no puede borrar los recuerdos vívidos de un accidente o una ruptura amorosa.

Así es la vida de quienes tienen Memoria Autobiográfica Altamente Superior (HSAM, siglas en inglés), una extraña condición que genera registros muy precisos de eventos del pasado relacionados con la propia experiencia: desde un acontecimiento familiar hasta lo que alguien les contó, leyeron o escucharon en un día particular.

El síndrome recibió su nombre hace apenas cinco años, del experto en memoria James McGaugh, neurobiólogo de la Universidad de California en Irvine. EL DR. McGaugh publicó un artículo sobre un estudio de seis años de una paciente con los síntomas.

El cuadro ciertamente no es nuevo en la ficción: lo registró la pluma de Borges en Funes, el memorioso y ahora es el eje de la serie televisiva “Unforgettable”, que acaba de estrenarse en EUA.

Pero, en el mundo real, hay apenas 20 personas oficialmente diagnosticadas con HSAM, todas en EUA.

Probablemente ha habido gente con esta condición por siglos, pero nunca se habían investigado científicamente sus bases. Es un cuadro muy raro e inusual. El grupo de académicos que descubrió la HSAM trabajó con 10 casos, los únicos que habían detectado hasta entonces. Hace unos meses, cuando la televisión puso al aire un informe sobre la condición, fue visto por al menos 24 millones de personas en EUA, de las cuales 500 contactaron a los investigadores pensando que podían ser candidatos: de ellos, sólo 10 resultaron positivo en los exámenes.

Para llegar a reconocer el cuadro, los científicos establecieron sus parámetros: evalúan a los potenciales candidatos con un cuestionario de eventos públicos ocurridos durante los últimos 20 años, desde elecciones hasta competencias deportivas, entregas de premios o accidentes de aviación.

Sobre ellos, un poseedor de memoria autobiográfica superior podrá decir fecha precisa y día de la semana en que ocurrieron, además de otros detalles. Los que alcanzan más de 55% en este test son luego interrogados sobre experiencias más personales. La familia proporciona fotos o diarios y se puede obtener datos precisos de lo que vivieron y probar cuánto de eso recuerdan. Es muy, muy difícil que un individuo registre detalles precisos después de cierto tiempo.

No por nada los han bautizado “Google humanos”.

Brad Williams comenta que la manera más obvia de darse cuenta fue jugando al Trivial Pursuit o en concursos de preguntas en bares. También en episodios familiares se fue dando: era el que podía recordar fechas específicas y detalles de todo, señala el hombre, de 55 años, que vive en Wisconsin.

Williams asegura que no tiene trucos para recordar. Tiene un componente fotográfico (…) “me acuerdo de detalles visuales pero más aún de datos precisos”. Pero no todos los poseedores de esta memoria superlativa festejan su condición.

La investigación académica, de hecho, comenzó a pedido de una mujer, Jill Price, quien contactó a los expertos de Irvine por no poder soportar más el constante ejercicio de memoria. “Es imparable, incontrolable y totalmente agotador, los recuerdos vienen, simplemente llenan mi mente” afirmó la mujer. “No están bajo mi control consciente y, por mucho que quiera, no puedo detenerlos”, escribió Price en su libro autobiográfico “La mujer que no puede olvidar”.

La memoria absoluta ha complicado, en su caso, las relaciones con el entorno. Y hay un dato contundente: la mayoría de los pacientes de McGaugh no están casados ni tienen relaciones de pareja estables.

El manejo de la situación depende del carácter de cada individuo y las relaciones familiares u otras cercanas que tengan, no hay un patrón único aunque a veces las interacciones pueden ser complicadas.

El neurobiólogo McGaugh considera, sin embargo, que la HSAM no puede ejercitarse: es una condición preexistente y que se mantiene en el tiempo, a la que aún no le han encontrado explicación neurológica.

Para identificar su origen, el equipo de Irvine realiza una serie de resonancias magnéticas estructurales y otras funcionales, además de análisis genéticos. Hasta el momento, han logrado observar que algunas de las zonas del cerebro de los pacientes con HSAM son más grandes que las de un individuo con memoria normal.

Estas áreas cerebrales serían las mismas que se vinculan con conductas obsesivo-compulsivas: amontonar recuerdos es, por lo tanto, una analogía de la acumulación compulsiva de objetos. Ahora, los médicos están en proceso de proveer una interpretación científica a estos hallazgos.


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