Desmayos frecuentes se relacionan a tomar demasiados medicamentos

Un fármaco es toda sustancia química purificada utilizada en la prevención, diagnóstico, tratamiento, mitigación y cura de una enfermedad

Generalmente, los médicos trabajan con los pacientes para espaciar las dosis y evitar problemas, tomar demasiados medicamentos a la vez puede llevar a desmayos repetitivos, revela un estudio reciente realizado por el Dr. Martin Ruwald del Hospital Gentofte de la Universidad de Copenhague en Dinamarca. 

En el estudio, los investigadores observaron a más de 127,000 pacientes, con una edad media de 64 años, que fueron hospitalizados por desmayos, de esos pacientes, más de una quinta parte había experimentado al menos dos desmayos.

Los investigadores hallaron que el riesgo de desmayarse repetidamente aumentaba junto con el número de medicamentos que los pacientes tomaban de forma simultánea. Por ejemplo, en comparación con las personas que no tomaban medicamentos, hubo un 16%  más de probabilidades de desmayo entre quienes tomaban un fármaco, un 20%  más de probabilidades entre los que tomaban dos fármacos, y un 32%  más de probabilidades entre quienes tomaban tres o más fármacos.

El equipo del Dr. Ruwald se concentró en los medicamentos que se sabe provocan un bajón súbito en la presión arterial cuando una persona se pone de pie tras estar sentada. Dichos medicamentos incluyen tipos de fármacos cardiacos muy utilizados, como los bloqueadores alfa, los bloqueadores beta, los diuréticos, los bloqueadores del canal del calcio y los inhibidores de la ECA.

Desmayarse, lo que los médicos conocen como “síncope”, no es raro entre los pacientes cardiacos.

“En mi consultorio, los pacientes que han mostrado síncopes o casi síncopes frecuentes mientras toman varias pastillas antihipertensivas por varios motivos relacionados con la salud se benefician de ajustes en las dosis de los medicamentos con un horario variable, o de tomarse las pastillas a distintas horas durante el día, según sea necesario”, señaló. Con frecuencia, una conversación detallada con los pacientes o sus cuidadores les permite ajustar los horarios de las dosis por sí mismos según las lecturas de la presión arterial u otros factores médicos, añadió Friedman.

“Pienso que esas medidas ayudan a los pacientes a cumplir con unos regímenes farmacológicos potencialmente difíciles, a maximizar la optimización de los medicamentos, y a minimizar las probabilidades de mareo o de desmayos”, apuntó.

Los hallazgos presentados en reuniones médicas por lo general se consideran preliminares hasta que se publican en una revista revisada por profesionales.

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