Castración química

Quienes estudian la puesta en práctica de la castración química afirman que en algunos países logró reducir la reincidencia de los violadores,

La castración química es un método utilizado para reducir la libido y la actividad sexual, para impedir que los violadores, pedófilos y otros delincuentes sexuales reincidan.

Las tasas de reincidencia son muy altas entre los delincuentes sexuales una vez que están en libertad, por ello se ha buscado un método humano de tratarlos, distinto a una vida entera en prisión o la castración quirúrgica.

La castración química no es una castración quirúrgica (cuando se eliminan los testículos o los ovarios) ni es una forma de esterilización, no se ocasiona un cambio físico permanente en el cuerpo por la administración del medicamento Depo Provera al “castrar químicamente” a un delincuente sexual.

El medicamento Depo Provera es un progestágeno aprobado por la FDA para el control de la natalidad, que inhibe la conducta sexual de los delincuentes sexuales por medio de la reducción de los niveles de testosterona en los hombres al disminuir los niveles de andrógenos en el torrente sanguíneo, esto reduce las fantasias sexuales compulsivas de algunos tipos de delincuentes sexuales.

Los efectos secundarios del medicamentos son totalmente reversibles con la interrupción del tratamiento, además, los antidepresivos ISRS, tales como la Paroxetina, Prozac y Sertralina, pueden ser utilizados, ya que son bien conocidos por causar disfunción sexual en los usuarios.

Seis estados en los EUA, California, Florida, Georgia, Texas, Luisiana, Montana, Oregon y Wisconsin, han experimentado con la legislación sobre castración química.

California fue el primer estado que usó la castración química como una pena para los delincuentes sexuales. En los casos en que la víctima es menor de 13 años de edad, los jueces pueden exigir a los delincuentes primarios a someterse a la castración química. Después de un segundo delito, el tratamiento es obligatorio.

En Iowa y Florida, los infractores pueden ser condenados a la castración química en todos los casos que involucren graves delitos sexuales. Al igual que en California, el tratamiento es obligatorio después de un segundo delito.

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