Aumenta el consumo de heroína entre los jóvenes

La heroína es la alternativa a la que recurren miles de adictos a analgésicos que se ven privados de estos medicamentos

Los opiáceos provienen de la adormidera o amapola del opio y comprenden la morfina y la codeína. Los opioides son sustancias que tienen el mismo efecto que la morfina y la codeína.
Los narcóticos son analgésicos potentes que causan somnolencia (sedación) y, algunas veces, sensaciones de euforia.
Los principales derivados de los opiáceos son: Codeína, heroína, hidromorfona (Dilaudid), metadona, meperidina (Demerol), opio, oxicodona (Percocet u Oxycontin).

Los principales síntomas del consumo de narcóticos:
Depresión respiratoria que lleva a coma, y muerte por sobredosis. Marcas de agujas sobre la piel (“huellas”) si el consumo de drogas es por inyección.
Frecuencia cardíaca rápida.
Estado o muy relajado o eufórico.
Cicatrices de los abscesos en la piel si el consumo de drogas es por inyección.
Pupilas puntiformes y pequeñas.

Ya que la heroína frecuentemente se inyecta a través de una vena, existen preocupaciones médicas acerca del hecho de compartir agujas contaminadas entre los consumidores de drogas intravenosas.
Las complicaciones por compartir estas agujas contaminadas comprenden hepatitis, infección por VIH y SIDA.

El número de nuevos consumidores de heroína ha aumentado casi un 60% en la última década. Los Servicios de Salud Mental y Abuso de Sustancias de EUA ya habían advertido que el “salto” hacia la heroína es más sencillo entre quienes consumen calmantes, sobre todo cuando lo hacen sin control médico. Estos fármacos se convierten en la puerta de entrada para quienes buscan nuevas opciones estimulantes.
Las muertes relacionadas por consumo de heroína aumentaron un 84% entre 2010 y 2012.

Con la reciente muerte del famoso actor Philip Seymour Hoffman,  la heroína ha dejado de ser la droga de los marginales. Ya no es solo el consuelo de los llamdos “yonkies”, también es la alternativa barata y accesible a los analgésicos más potentes que requieren receta y a los que están enganchados miles de personas. La FDA estima que más de 15.000 personas mueren cada año por el abuso de estos analgésicos derivados del opio.

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