Secuelas de la Tricomoniasis

La Trichomonas vaginalis se disemina a través de la relación sexual con un compañero infectado


Los síntomas de la Tricomoniasis son visibles, las personas no suelen prestarles demasiada atención, la tricomoniasis ha llegado a ser una de las consecuencias más frecuentes del sexo sin protección, lo que puede llegar a poner en riesgo la salud y hasta la fertilidad de quien la padece.

La tricomoniasis es una de las infecciones de transmisión sexual de origen no viral más comunes en el mundo, que se presenta principalmente en mujeres y causa enfermedad en el hombre con mucha menor frecuencia, por lo que suele pasar desapercibida por ellos. Sin embargo si no se atiende, incluso puede ser un factor de riesgo para desarrollar cáncer de próstata y esterilidad.

Se calcula que por cada 36 mujeres que presentan tricomoniasis, sólo un hombre la tiene, se estiman 104.23 casos por cada 100 mil habitantes en el país. De acuerdo con datos de la Dirección General de Epidemiología, de la Secretaría de Salud, el rango de edad en el que se presenta el mayor número de casos es de 25 a 44 años. Hay que acotar que alrededor de 70% de las personas infectadas son asintomáticas.

El parásito que causa la infección Trichomonas vaginalis, interfiere con el movimiento y la viabilidad de los espermatozoides, lo que contribuye a que exista riesgo de infertilidad, aunque es poco frecuente, los hombres pueden presentar uretritis, prostatitis y balinitis –inflamación de uretra, próstata, prepucio y glande respetivamente.

El parásito se adquiere por contacto sexual de pene con vagina o entre una vulva y otra, y la infección puede manifestarse en un lapso de 5 a 30 días a partir del contagio.

La tricomoniasis causa enfermedad principalmente en mujeres, entre 25 y 50% de ellas son portadoras, en tanto que los portadores de sexo masculino oscilan entre 50 y 90%.

Este parásito afecta en su mayoría a mujeres, pues su principal microambiente lo constituyen los genitales, preferentemente la vagina femenina. Se calcula que entre 120 a 180 millones de mujeres sufren la infección anualmente en el mundo.

Entre otros síntomas destacan la presencia de dolor o ardor al orinar, molestias durante o después del acto sexual, secreción vaginal amarillenta, verdosa o espumosa, de olor desagradable, con inflamación de la pared vaginal y cuello del útero, prurito, irritación y malestar abdominal.

La infección puede generar la apariencia llamada cérvix en fresa, debido a eritema o enrojecimiento en el cuello del útero y hemorragias en forma de puntos que en ocasiones pueden identificarse durante la exploración ginecológica.

Las mujeres también pueden ser asintomáticas y no advertir la parasitosis. De ser así y quedar embarazadas, existe el riesgo de parto prematuro, ruptura temprana de membranas fetales, además de la posibilidad de que el producto, al salir por la vagina, se contagie y sufra lesiones respiratorias o genitales.

La detección de esta infección de transmisión sexual se realiza a través de un examen directo en fresco y mediante cultivo. El Papanicolaou presenta baja sensibilidad a Trichomonas y el tratamiento se basa en metronidazol o tinidazol. El primero, en dosis regulares, puede utilizarse durante el embarazo con previa autorización médica.

Además de cáncer de cérvix y de próstata, la tricomoniasis puede ser responsable de padecimientos como neumonía, bronquitis y lesiones orales en personas cuyo sistema inmunológico está debilitado, como en el caso de quienes portan el Virus de Inmunodeficiencia Humana, pues también suele presentarse en zonas del cuerpo distintas a la genital.

La infección por Trichomonas puede causar inflamación e irritación en la uretra de hombres y vagina, vulva o uretra de mujeres. Debido a ello, las personas con Tricomoniasis son más vulnerables a contraer y transmitir otras infecciones como el VIH.

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