Claves para alcanzar el equilibrio en el manejo del colesterol

El consumo de aceite de oliva crudo y de aguacate incrementa el colesterol “bueno” o HDL.

Habitualmente cuando se piensa en estrategias para mantener a raya los factores de riesgo y disminuir la posibilidad de desarrollo de enfermedades, los médicos sostienen la importancia de bajar el nivel de colesterol “malo” o LDL.

Sin embargo, también existe otra estrategia sumamente efectiva: incrementar el nivel en sangre del colesterol “bueno” o HDL. Estas dos herramientas combinadas han demostrado tener muy buenos resultados, cuando de prevenir enfermedades cardiovasculares se trata. Pero, ¿es posible tener un equilibrio permanente?, ¿cómo se puede hacer para mantener ambos lípidos dentro de los niveles ideales? ¿Cuáles son estas cifras?

Tener un colesterol excesivamente elevado, que pueda ‘pegarse’ a las arterias y provocar patologías es malo, y éste puede no provenir de la dieta, pero ser producido endógenamente por el hígado.

La tendencia es a bajar el colesterol total cada vez más: hace 20 años los médicos querían lograr que los pacientes estuvieran en 240 mg/dl, después bajo a 220 y ahora, más allá de las situaciones particulares, siempre se busca que el paciente esté por debajo de los 180 mg/dl.

De manera que la clave para tener una vida saludable, es encontrar el equilibrio, por supuesto bajando las cifras de colesterol total, pero más que nada como consecuencia de la disminución del malo y el incremento del bueno.

La mejor forma de controlar el colesterol pasa por llevar una dieta adecuada, equilibrada y saludable y, en los casos en que es necesario, recurrir a medicamentos.

De hecho, en este momento se encuentra en evaluación una combinación de fármacos cuyo fin es incrementar el colesterol bueno, algo que según los especialistas, no puede hacerse sólo con la dieta.

Una dieta hipocalórica basada en la ingesta de las proporciones adecuadas de hidratos de carbono, proteínas y grasas, que por supuesto debe estar acompañada de la práctica de actividad física.

Entre los riesgos relacionados con el colesterol total por debajo de lo ideal o recomendables se cuenta la disminución de la líbido, algo que suelen padecer muchos jóvenes, dado que tratan de evitar al extremo el consumo de grasas. Así, los hombres pueden perder virilidad como consecuencia de la disminución de la testosterona, hormona en cuya síntesis contribuye el colesterol.

Entre las mujeres, el colesterol bajo podría llegar a producir alteraciones en las menstruaciones, ausencia de las mismas en las mujeres más jóvenes, e inclusive infertilidad, porque el colesterol está involucrado en la producción de las hormonas sexuales femeninas.


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