¿Obesa con forma de manzana o pera?

La obesidad androide o el cuerpo con forma de manzana es el tipo más peligroso de obesidad, debido a que es en la zona abdominal donde se concentra la grasa metabólicamente activa

Existen más de 30 variaciones genéticas relacionadas con la obesidad que podría ayudar a explicar por qué ciertas personas tienen sobrepeso y por qué algunas tienen forma de manzana y otras de pera, los genes juegan un papel crucial en la obesidad y en los problemas de peso, y sólo representan una parte de los motivos por los cuales una persona es obesa, dado que los principales factores son la mala alimentación y la falta de ejercicio.
No debemos olvidar que, mientras la contribución genética a la obesidad es sustancial, una gran parte de la susceptibilidad a la obesidad sigue siendo nuestro estilo de vida, en el primero de dos estudios publicados en la revista Nature Genetics, los científicos identificaron 13 nuevas regiones genéticas en las que las variaciones en la secuencia del ADN pueden relacionarse con si una persona tiene forma de pera o de manzana.
La mayoría de esas variaciones tienen un efecto marcadamente más fuerte en las mujeres que en los varones.
Las investigaciones hallaron que el lugar en el que almacenamos grasa en nuestro cuerpo puede afectar nuestra salud.
Más grasa alrededor de la cintura, lo que llamamos cuerpo con forma de manzana, está ligado a un mayor riesgo de padecer diabetes tipo 2 y enfermedad cardíaca, mientras que acumular gordura en la cadera y en los muslos, forma de pera, ofrecería cierta protección contra la diabetes y la hipertensión.
Dado que los esfuerzos por combatir la obesidad a través de cambios en el estilo de vida o de distintas opciones terapéuticas han demostrado ser muy desafiantes, la posibilidad de alterar los patrones de distribución de grasa brindaría una alternativa para futuros descubrimientos farmacológicos.
El segundo estudio buscó genes conectados con el índice de masa corporal (IMC), una medición del peso en relación con la altura usada para especificar si los adultos son obesos o tienen sobrepeso.
Al analizar a más de 250.000 personas que participaron en un estudio de asociación genómica amplia, que incluye el escaneo de los mapas genéticos en busca de indicios en el ADN, los expertos hallaron 18 nuevas regiones genéticas asociadas con el índice de masa corporal.
Algunos de los nuevos hallazgos sugieren una participación activa de los genes en las zonas cerebrales que influyen en el apetito,  y algunos otros indican que los genes están involucrados en el control de la insulina y el metabolismo.
Estos dos estudios son el inicio de nuevas perspectivas sobre la biología de la obesidad y la forma corporal, lo que podría conducir a enfoques más personalizados en la prevención de la obesidad y potencialmente al desarrollo de nuevos medicamentos.


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