La rinitis alérgica

Cuando estos síntomas son causados por el polen, la rinitis alérgica es comúnmente conocida como fiebre del heno.

La rinitis alérgica, es un padecimiento muy común, que en nuestro país, se estima, afecta de 10 a 20 millones de persoonas. Se trata de un conjunto de síntomas, predominantemente en la nariz y en los ojos, ocasionados por partículas aerotransportadas de polvo, caspa o polen de plantas, en personas que son alérgicas a estas sustancias.
Cuando estos síntomas son causados por el polen, la rinitis alérgica es comúnmente conocida como fiebre del heno. La rinitis alérgica ocasiona con frecuencia, problemas para dormir, trabajar, hacer ejercicio o jugar, las personas con esta afección, se sienten cansadas todo el tiempo.

La rinitis alérgica, comúnmente se manifiesta a través de: Tos, dolor de cabeza,  prurito en la nariz, boca, ojos, garganta, piel o en cualquier área,  secreción nasal,  problemas con el olfato,  estornudos,  nariz obstruida (congestión nasal), ojos llorosos, dolor de garganta, sibilancias.

Las alergias son causadas por una respuesta inmunitaria hipersensible, normalmente, el sistema inmunitario protege al cuerpo de sustancias nocivas como bacterias y virus. Los síntomas de alergia se presentan cuando el sistema inmunitario reacciona a sustancias (alergenos) que son normalmente inocuas y que en la mayoría de las personas no producen una respuesta inmunitaria.
Cuando una persona con alergias inhala un alergeno, como el polen o el polvo, se producen anticuerpos. Cuando dichos anticuerpos son estimulados por el polen y el polvo, se libera histamina y otros químicos, lo cual ocasiona prurito, hinchazón y producción de moco. Los síntomas varían de una persona a otra y las personas muy sensibles pueden experimentar ronchas u otras erupciones.
La fiebre del heno consiste en una reacción alérgica al polen. Una reacción alérgica parecida ocurre con la alergia al moho, la caspa de animales, el polvo y alergenos inhalados similares.
Los pólenes que causan la fiebre del heno varían de una persona a otra y de una región a otra, los pólenes visibles y grandes rara vez son responsables de este tipo de fiebre, pero sí los pólenes diminutos y difíciles de ver. Los ejemplos de plantas comúnmente responsables por la fiebre del heno abarcan:
• Árboles (caducifolios o caducos y perennes)
• Pastos
• Ambrosía
La cantidad de polen en el aire puede jugar un papel en, si se desarrollan o no los síntomas de fiebre del heno. Es más probable que los días cálidos, secos y con viento tengan más cantidad de polen en el aire que los días fríos, húmedos y lluviosos, cuando la mayor parte del polen cae al suelo arrastrado por el agua.
Algunos trastornos pueden estar asociados con las alergias, como el eccema y el asma.
Las alergias son comunes, y el medio ambiente y los genes pueden hacer que una persona sea más propensa a padecerlas.

El especialista, debe llevar a cabo un exámen físico y hará preguntas acerca de los síntomas. La historia de los síntomas es importante para el diagnóstico de la rinitis alérgica, incluyendo el hecho de si dichos síntomas varían de acuerdo con el momento del día o la temporada, exposición a mascotas u otros alergenos, y cambios en la dieta.
Las pruebas para alergias pueden revelar los alergenos específicos a los cuales la persona es alérgica. Las pruebas cutáneas son el método más común de pruebas para detectar alergias y pueden incluir escarificación, parche u otras pruebas.
Si el médico dictamina que la persona no se puede someter a pruebas cutáneas, el examen de sangre RAST puede ayudar a determinar los alergenos que causan la afección.

De no recibir un manejo médico adecuado, pueden manifestarse las siguientes complicaciones:
• Somnolencia y otros efectos secundarios de los antihistamínicos
• Efectos secundarios de otros medicamentos
• Sinusitis
• Pólipos nasales

Se debe buscar la valoración de un especialista, en caso de que se presenten síntomas graves de alergia o de fiebre del heno, si el tratamiento que antes había funcionado bien ya no surte ningún efecto o si los síntomas no responden al tratamiento.

El objetivo del tratamiento es reducir los síntomas de la alergia causados por la inflamación de los tejidos afectados.
El mejor “tratamiento” es evitar, en primer lugar, aquello que causa los síntomas de la alergia. Puede ser imposible evitar completamente todos los alergenos a los cuales se es sensible, pero con frecuencia se pueden tomar medidas para reducir la exposición.
Entre las opciones de los medicamentos que se pueden usar se incluyen:
• Antihistamínicos de acción corta: se pueden comprar sin receta médica y con frecuencia alivian síntomas que van de leves a severos, pero pueden causar somnolencia. Se debe consultar al pediatra antes de usar estos medicamentos con los niños, ya que pueden afectar el aprendizaje. La loratadina, está ahora disponible en venta libre y no tiene la tendencia a causar somnolencia ni a afectar el aprendizaje en los niños.
• Antihistamínicos de acción prolongada: producen menos somnolencia, pueden ser igual de efectivos y generalmente no interfieren con el aprendizaje. Estos medicamentos requieren una prescripción médica para su venta e incluyen fexofenadina y cetirizina.
• Aerosoles corticosteroides nasales: son muy efectivos y seguros para aquellas personas cuyos síntomas no se alivian sólo con antihistamínicos, requieren de prescripción médica para su venta y entre ellos están la fluticasona, mometasona y triamcinolona.
• Azelastina, es un nuevo antihistamínico nasal que se utiliza para tratar la rinitis alérgica.
• Descongestionantes: también pueden ayudar a reducir síntomas como la congestión nasal, pero no deben ser utilizados por largos períodos de tiempo.
• Cromoglicato disódico: es un aerosol nasal para el tratamiento de la fiebre del heno. Las versiones de cromoglicato disódico y de antihistamínicos en colirio están disponibles para el tratamiento del prurito en los ojos y de los ojos inyectados en sangre.
• El inhibidor de leucotrienos, es un medicamento de venta por prescripción aprobado para ayudar a controlar el asma y para ayudar a aliviar los síntomas de las alergias estacionales.
El medicamento más apropiado depende del tipo de síntomas y de su severidad. Las enfermedades específicas que son causadas por las alergias, como el asma y el eccema, pueden requerir de otros tratamientos.
Las inyecciones para las alergias (inmunoterapia) se recomiendan ocasionalmente si el alergeno no se puede evitar y si los síntomas son difíciles de controlar. Esta terapia incluye inyecciones regulares del alergeno, administradas en dosis cada vez mayores (cada dosis es un poco mayor que la dosis previa) que pueden ayudar al cuerpo a ajustarse al antígeno.
Algunas veces, los síntomas se pueden prevenir si se evitan los alergenos conocidos. Durante ciertas estaciones del año en las cuales hay mucho polen en el ambiente, las personas que tengan fiebre del heno deben permanecer dentro de un lugar con aire acondicionado en la medida de lo posible:
• La mayoría de los árboles producen polen en la primavera
• Los pastos normalmente producen polen al final de la primavera y durante el verano
• La ambrosía y otras plantas de florescencia tardía producen polen a finales del verano y principios del otoño.
A los pacientes que son sensibles a ciertos alergenos de espacios interiores, se les recomienda usar cobertores antialérgicos para las almohadas y los colchones, así como evitar las mascotas culpables y otros desencadenantes.

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